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Familia aromática

La familia aromática agrupa las fragancias construidas sobre hierbas, plantas verdes y especias frescas. Su carácter es limpio, herbal, vegetal, con un perfil ligeramente alcanforado y verde que evoca el aire de la montaña, el huerto mediterráneo o el bosque después de la lluvia.

Es una de las familias más antiguas de la perfumería. Las primeras aguas medicinales de la Edad Media, conocidas como aguas de hierbas o aguas de la Reina, eran ya construcciones aromáticas. La famosa Eau de Cologne, en el siglo XVIII, introdujo el contraste entre cítricos e hierbas frescas como base de toda una tradición.

Las materias primas que la definen

La familia aromática se construye sobre aceites esenciales obtenidos por destilación al vapor de las hojas, los tallos o las flores de plantas aromáticas, en su mayoría originarias de la cuenca mediterránea.

Entre las más importantes:

  • Lavanda. Procedente principalmente de Provenza. Existen dos variedades en perfumería: la lavanda fina (Lavandula angustifolia), más dulce y compleja, y el lavandín, híbrido más productivo y menos refinado. La lavanda es la materia prima fundadora de la familia y la base histórica de la fragancia fougère.
  • Romero. Aporta un carácter herbal, ligeramente alcanforado, con matices balsámicos.
  • Salvia. Existen variantes como la salvia esclarea, más floral y suave, y la salvia officinalis, más herbal e intensa.
  • Tomillo. Profundamente mediterráneo. Aporta un perfil seco, cálido, ligeramente medicinal.
  • Albahaca. Aporta un matiz fresco, ligeramente anisado y verde.
  • Menta. Existen distintas variedades: menta piperita (más fresca y vibrante), hierbabuena (más suave), menta verde (más herbal). Aporta sensación de frescor casi térmica.
  • Eucalipto. Profundamente alcanforado, fresco, con un carácter casi medicinal.
  • Té verde. Más reciente en perfumería, popularizado por la perfumería francesa de los años noventa. Aporta un perfil ligero, ligeramente vegetal y limpio.
  • Hierba recién cortada. Reproducida con moléculas que aíslan el aroma característico del césped fresco. Es una nota habitual en composiciones aromáticas contemporáneas.

Cómo se construyen

Las notas aromáticas son habitualmente notas de salida o de corazón. Aportan frescura y luminosidad, pero su volatilidad hace que en pocas horas hayan dejado paso al fondo de la composición. Por eso, los perfumes aromáticos suelen combinar las hierbas con bases más persistentes: maderas, almizcles, cumarinas o vetivers que prolongan la sensación verde.

Algunas estructuras típicas:

  • Aromático puro. Combinación de varias hierbas mediterráneas sobre una base ligera. Resulta luminoso y herbal.
  • Aromático cítrico. El esqueleto de la Eau de Cologne clásica: cítricos en salida, hierbas en corazón, fondo discreto. Una de las estructuras más antiguas y duraderas.
  • Aromático fougère. Una construcción específica que combina lavanda, cumarina y musgo. Es la base de la perfumería masculina clásica.
  • Aromático amaderado. Hierbas combinadas con maderas como el vetiver o el cedro. Resultado profundo y elegante.

Cuándo y para quién

Las fragancias aromáticas funcionan especialmente bien en primavera y verano, en climas cálidos y mediterráneos, donde la frescura herbal cobra todo su sentido. También funcionan muy bien para uso diurno: oficina, deporte, viajes, momentos en los que se busca un perfume limpio y reconocible.

Tradicionalmente asociada a la perfumería masculina, la familia aromática se ha unisexualizado considerablemente en la perfumería contemporánea, especialmente a través de combinaciones con cítricos, té o flores ligeras.

Selección Atelier

Próximamente incluiremos aquí una selección de fragancias aromáticas que reflejan distintos enfoques de la familia: desde composiciones mediterráneas clásicas hasta interpretaciones contemporáneas que renuevan la tradición herbal con sensibilidad nicho.

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