Familia floral
La familia floral es la más amplia y diversa de la perfumería. Cubre un territorio que va desde lo aéreo hasta lo opulento, desde la transparencia de un pétalo hasta la densidad embriagadora de una flor blanca al anochecer.
Históricamente, la flor ha sido el corazón simbólico de la perfumería. Durante siglos, las composiciones occidentales se construyeron alrededor de una flor principal: rosa, jazmín, violeta o flor de azahar. Hoy, la familia floral sigue siendo la más cultivada por los perfumistas, en parte por su carga emocional y en parte por la riqueza técnica que ofrecen sus materias primas.
Las materias primas que la definen
Las flores se trabajan en perfumería mediante varios métodos. Cada uno produce un resultado distinto, incluso a partir de la misma planta:
- Destilación al vapor. Produce aceites esenciales como el de rosa o el de neroli. Aporta una versión más fresca y luminosa de la flor.
- Extracción con solventes. Produce concretos y absolutos. Captura matices más profundos y completos, especialmente en flores delicadas que no resisten el calor de la destilación, como el jazmín o la tuberosa.
- Headspace. Tecnología contemporánea que permite “leer” el aroma de una flor viva sin cortarla. Su análisis se reproduce después con moléculas, sintéticas o naturales. Es la forma de trabajar flores que no se podían capturar de otra manera, como el lirio del valle o la peonía.
Entre las flores más importantes de la perfumería:
- Rosa. Principalmente la Rosa Damascena de Bulgaria y Turquía, y la Rosa Centifolia de Grasse. Cada una con un perfil distinto: la damascena más frutal y miel, la centifolia más verde y aristocrática.
- Jazmín. El Jasminum Grandiflorum de Grasse y Egipto, y el Jasminum Sambac de la India. Profundo, animal en su corazón, lechoso. Una de las materias primas más caras del mundo.
- Tuberosa. Embriagadora, casi narcótica. Una flor blanca de carácter intenso.
- Ylang ylang. Flor amarilla originaria de las Comoras y Madagascar. Cremosa, ligeramente especiada, profundamente femenina en la imaginación occidental.
- Neroli y flor de azahar. Procedentes del naranjo amargo. Frescas y luminosas. Son a la vez familia cítrica y familia floral.
- Violeta, lirio, peonía. Flores tratadas habitualmente con técnicas modernas. Aportan matices verdes, polvorientos o aterciopelados.
Subéneros dentro de la familia
Floral es un territorio tan amplio que dentro de la familia se distinguen varios subéneros:
- Soliflores. Composiciones construidas en torno a una sola flor protagonista.
- Ramilletes florales. Composiciones que combinan varias flores como un bouquet.
- Florales blancos. Centrados en flores como el jazmín, la tuberosa, la gardenia o el ylang ylang. Suelen ser densos, sensuales, con presencia marcada.
- Florales verdes. Combinan flores con notas vegetales, hojas y tallos. Resultan limpios y elegantes.
- Florales aldéhidicos. Flores combinadas con aldeídos, una familia de moléculas sintéticas. El ejemplo histórico es Chanel N°5.
Cuándo y para quién
La familia floral cubre prácticamente todos los momentos y todas las pieles. Hay florales luminosos para el día y florales opulentos para la noche, florales transparentes para el verano y florales densos para el invierno.
Aunque culturalmente se asocia a la perfumería femenina, la perfumería nicho ha rescatado los florales desde una mirada unisex. Hoy, llevar una rosa profunda o un jazmín envolvente no tiene género, sino intención.
Selección Atelier
Próximamente incluiremos aquí una selección de fragancias florales que reflejan distintos enfoques de la familia: desde soliflores depurados hasta composiciones complejas donde la flor es el punto de partida de algo más amplio.