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Olivia Giacobetti

Olivia Giacobetti (1966)

Hay perfumistas que trabajan desde la técnica y perfumistas que trabajan desde la imagen. Olivia Giacobetti trabaja desde ambas, pero la imagen manda. Cada una de sus composiciones parte de una idea no olfativa —un instante, un material, una atmósfera, una lectura— y la traduce al lenguaje de las materias primas con una economía de medios que recuerda más a la poesía que a la química.

Su trabajo representa probablemente la forma más pura de perfumería nicho que existe hoy: composiciones difíciles de clasificar, imposibles de imitar, construidas fuera de cualquier lógica comercial.

Trayectoria

Olivia Giacobetti nace en París en 1966. Estudia química y se forma en el mundo de los aromas antes de incorporarse a L’Artisan Parfumeur a finales de los años ochenta, cuando la casa parisina era todavía un proyecto pequeño y genuinamente experimental. L’Artisan, fundada por Jean-François Laporte en 1976, es en aquella época uno de los pocos espacios donde un perfumista puede proponer composiciones sin someterse a los briefs de la perfumería industrial. Para Giacobetti, ese entorno es decisivo.

Sus primeras composiciones para L’Artisan establecen rápidamente un perfil reconocible: transparencia, referencias a materiales no florales, uso de notas acuáticas y vegetales antes de que el género se convirtiera en tendencia masiva, y una capacidad inusual para hacer que un perfume huela a algo específico y cotidiano —agua de lluvia, piel limpia, madera mojada— sin caer en la imitación literal.

Las composiciones de L’Artisan Parfumeur

Giacobetti firma para L’Artisan algunos de los trabajos más respetados de la casa. Tres merecen atención particular.

Thé pour un Été (1996) es una de sus primeras piezas características. Construido sobre té verde, limón, albahaca y almizcle blanco, es uno de los primeros perfumes que utilizan la nota de té verde —entonces casi inédita en perfumería de prestigio— con criterio olfativo en lugar de tendencia comercial. La composición prefigura toda la corriente posterior de los perfumes de té.

Dzing! (1999) es probablemente su composición más radical. Está construida sobre una evocación del circo: serrín, madera, cuero, cartón, una ligera nota de caramelo y almizcle. No hay flores, no hay especias, no hay ninguno de los ingredientes habituales de la perfumería de prestigio. Es una composición que huele a espacio físico concreto, con la exactitud de una fotografía olfativa. Dzing! es la pieza que más claramente demuestra que el nicho puede ir a cualquier sitio conceptual, sin ningún compromiso con la aceptabilidad universal.

En Passant (2000) es quizá la composición por la que más se la recuerda, y con razón. Construida sobre lila mojada, trigo y pepino, con un fondo de almizcle blanco casi imperceptible, En Passant evoca el instante específico de pasar junto a un jardín inmediatamente después de la lluvia. La lila —rarísima en perfumería porque no es destilable— está reconstruida con una fidelidad olfativa sorprendente. El trigo y el pepino añaden una dimensión verde-acuática que sitúa la composición en un momento y un lugar precisos. Es uno de los grandes perfumes contemporáneos, y uno de los más difíciles de clasificar.

Diptyque y otras casas

En paralelo a su trabajo con L’Artisan, Giacobetti firma composiciones para otras casas del nicho. La más conocida es su colaboración con Diptyque.

Philosykos (Diptyque, 2000) es un soliflor de higuera —la planta completa, no solo el fruto— construido sobre hoja de higuera, madera de higuera, leche de higo y un fondo blanco y suave. Es probablemente el soliflor de higuera más respetado de la perfumería contemporánea. Philosykos capta la higuera desde las raíces hasta el fruto, en una composición que huele a sombra vegetal, a resina blanca, a fruto ligeramente verde. Es una pieza de referencia para entender lo que puede hacer la perfumería nicho con un material que la perfumería comercial habría simplificado.

Para Frédéric Malle compone varias piezas, entre ellas Lys Méditerranée (2000), un floral marino luminoso con lirio, agua de mar y almizcle. Para Etat Libre d’Orange firma Rien (2006), un cuero-incienso oscuro que muestra su capacidad de moverse por registros completamente distintos sin perder identidad.

Infusion d’Iris para Prada (2007) es su composición más distribuida comercialmente. Construida sobre iris, mandarina y cedro, con un perfil polvoroso-floral-limpio característico del iris, es una de las pocas composiciones de Giacobetti que ha alcanzado distribución masiva sin perder su identidad olfativa.

IUNX

En paralelo a su trabajo para otras casas, Giacobetti funda su propio proyecto editorial: IUNX (pronunciado yunks), nombre derivado del término griego para el ave-bruja, símbolo antiguo de encantamiento y seducción.

IUNX es un proyecto de perfumería de autor en sentido estricto: composiciones concebidas y firmadas exclusivamente por Giacobetti, distribuidas selectivamente, sin presión de volumen ni de tendencia. La colección incluye una serie de piezas experimentales en las que Giacobetti lleva su estética al extremo: transparencia máxima, referencias conceptuales poco convencionales, concentraciones que priorizan la legibilidad sobre la proyección.

IUNX sigue activo como proyecto, aunque su distribución es intencionalmente limitada.

Lo que aporta

La importancia de Olivia Giacobetti en la perfumería nicho puede resumirse en tres aportaciones:

  • La imagen como punto de partida. Giacobetti introduce sistemáticamente una referencia no olfativa como detonante de cada composición —un instante, un material, una escena. Esta aproximación conceptual ha sido enormemente influyente en la manera de comunicar y concebir la perfumería nicho posterior.
  • La transparencia acuática como lenguaje. Giacobetti es una de las primeras perfumistas en trabajar con notas acuáticas y vegetales con criterio editorial, cuando el género estaba dominado por fragancias masculinas sintéticas tipo Cool Water. Su uso del agua, el trigo, la hoja verde y el almizcle blanco como materiales nobles abre el camino a toda una corriente posterior.
  • La coherencia editorial a largo plazo. A lo largo de treinta años de carrera, Giacobetti ha mantenido una identidad olfativa reconocible sin repetirse. Cada composición nueva añade algo al vocabulario anterior. Esta coherencia sin rigidez es una de las marcas de los grandes compositores en cualquier disciplina.

Una voz propia

Olivia Giacobetti sigue componiendo. Su carrera no tiene el perfil mediático de Ellena ni la notoriedad histórica de Roudnitska, pero dentro de los circuitos de la perfumería nicho seria su trabajo es tratado con una atención particular. Los perfumistas que trabajan en el nicho europeo contemporáneo conocen En Passant y Philosykos con la misma familiaridad con que un músico de jazz conoce ciertas grabaciones fundamentales del género.

Su obra es el punto de llegada natural de este recorrido. Empezamos con Aimé Guerlain en 1889 y la idea de que un perfume podía construirse con materiales sintéticos. Terminamos con Giacobetti en 2000 y la idea de que un perfume puede construirse con la memoria de un instante. El camino entre ambas ideas es, en buena medida, la historia de la perfumería moderna.